16/04/12

Con B de Belleza. Momentos inconexos.



Un par de sobres. La carta está escrita y la introduces hasta que despliegas del todo la pestaña y con la saliva ablandas el pegamento. Un par de sobres, cada uno con una carta, una confesión, un testamento, una declaración, un amigo lejano quizás... Nadie enseñó que lo bonito de los ramos de flores son las flores que acompañan al centro en sí. Nadie enseñó que la palabra "nosotros" está formada por varios valores y nunca surgiría por uno sólo.

Las madrugadas pasan templadas, el invierno se ha marchado y el alba se contempla hacia las siete. Se disipa el silencio y hablas como puedes hablar en la carta durante minutos, horas, toda la noche. Los demonios odian hablar y se marchan para no poder escuchar, para ignorar. Ahora se para el tiempo y juego entre lo oscura de una habitación, de un coche. Nadie se para a mirar los colores de los cuadros, sólo la forma en la que están colocados. Nadie mira más allá de la tragedia pudiendo ver una felicidad machada por dicha desgracia.

Las flores se marchitan, símbolo de que el tiempo pasa, las palabras han sido calladas y su significado removido. Nadie escucha los bajos de la canción. Mientras tu amigo conduce y te mira de vez en cuando, tu disfrutas sacando la cabeza por la ventana y ves las farolas que iluminan la autopista. Que buena manera de hacer que el mundo se pare y poder pensar un poco a tus anchas. Nadie nos enseñó a escribir más que la propia motivación que nos incita a ello.

Nadie mira que en una fotografía hay viento y mueve las copas de los árboles. Nadie marca el ritmo del sueño que vas a tener.

Nadie regala un corazón a quien no le ha regalado antes el pedestal para colocarlo. Las guitarras hacen levantar un sólo mechero en medio de tanta gente y disfrutar de la balada meciendo la llama de un lado a otro despacio, sintiendo. Sin embargo los muertos no escuchan, sino que se centran en ver lo bien que se maneja una simple guitarra. Y mientras el mechero sigue moviéndose lentamente, allá en otra parte se han cruzado mirada, y desinhibidos por las drogas una muchacha y un joven se acercan mientras el tiempo, las personas y todo su alrededor se mueve a velocidad nunca vista. Y así, en el momento, espontáneo, ya, y se besan, sin conocerse, sólo pudieron ver la belleza exterior y se besaron. Malgastaron un beso de sus vidas, quizás uno provechoso por ver lo que todo el mundo ve, quizás uno más de sus "ajetreadas" vidas.

Un trébol, una inicial, un roce de pelo, y una confesión. Una mirada y un lugar, una frase y un te quiero, una carcajada y un amor, una sonrisa, una llamada. Un dibujo, una cena, las velas y pasión, y rosas. Una bolsa que se mueve por el viento sin destino alguno, una respuesta, una pregunta, un distanciamiento y una preocupación. Belleza, bonito... Encanto. Pero encanto es con "e".

Juguemos a que no nos ve nadie.



Nervioso, como un artista antes de exponer sus obras maestras, guardo mi corazón aun bajo llave. No me fío. Lo siento, es demasiado pronto y aun así me llevas a perderme. Vámonos a tomar algo a Alcalá. Si allí estará bien aunque cierren todos los bares porque hemos empezado ha hablar y me siento como nunca. Siento que me olvido. Que descubro y desconozco. Dejemos pasar los días y no olvidemos las charlas. No olvidemos como me dejaste en casa por primera vez. Tímido como nosotros... Tímidos como palomas que aun no se conocen pero vuelan juntas como tórtolas.

Dejemos pasar el tiempo, y sigamos buscándonos entre noches de humo y caladas intensas... Perdidos recordando viejos momentos de nuestras vidas, viejos líos que nos llevaron al placer extremo. Sigamos conociéndonos.

Y allá sobre un barril se congeló, todo se olvidó, todo se desvaneció para acercarnos lentamente, sin quitar la mirada. Un beso. Lento, corto, simple, un beso. Menudo beso joder. Todo el mundo pendiente, y muchos diferenciando una edad de otra. Una historia típica de Moccia. Volvamos a casa, pendientes de una despedida, de una caricia, un roce. Tú que no eras de estos, y yo que tampoco era de aquellos.

Llévame, hazme descubrir y perdámonos por primera vez en Madrid haciendo salvajadas, adolescentes que juegan, que buscan un portal para achucharse.

Y así, como cuatro pétalos, cuatro rosas, cuatro besos, cuatro gestos de amor. Cuatro meses en las nubes. Entre riñas y morriñas. Entre rosas y cenas, risas, y camas que nunca me vieron dormir acompañado. Coches empañados, sucios, y dibujos de caritas sonrientes, para que sonrías si tu día es malo. Pero que más da lo que nos rodee si nos tenemos el uno al otro. Para que no me olvides, ni olvides estos días, estos meses en lo que te has convertido en lo más especial de mi vida.

Volvamos a desconectar con un viaje que nosotros no conozcamos, saltémonos las reglas aunque sea facil decirlo, rompamos el odio de una mirada cuando se nos ve juntos.

25/02/12

Sonrisas. (Que salga el sol por donde quiera).



" Cuando decides subir la persiana, abres el camino del alma a la naturaleza. "

Sonrisas, millones y millones de estremecedoras sonrisas que te congelan la mirada. Ahora, luego, esta noche, o mañana una sonrisa que no esperabas está apunto de llegar a ti. Como si fuesen personas. Con tus manos tocas esa rugosidad más rosada llamada labio, y el rasgado de estos en forma arqueada con las comisuras que no ves inclinadas hacia arriba. Eso es una sonrisa.

Sonríes aquí y allá, como si nunca lo hubieses hecho, y como bien dice cierto anuncio, la sonrisa y el reír producen en tu cerebro una sensación de placer inimitable...¡Como cuando comes chocolate!.

Sonríe también el alma, que aunque intangible, insensible no es. Eso que no hemos visto nunca, que está dentro y siente más de lo que creemos. Cuando abres un regalo, antes de verlo el alma ya está sonriendo, cuando un preso está abriendo la puerta de la cárcel hacía la libertad el alma sonríe. Cuando esperas a que mencionen tu nombre por algo que te has ganado, el alma está sonriendo. En esos instantes que pensamos después. En esos instantes que cuando suceden no nos damos cuenta de lo que estamos viviendo.

Teclea tu sonrisa, un smiley en una pantalla, una cara que nunca supiste sus significado hasta que giraste la cabeza. Una sonrisa que quizás si o quizás no, no la esboces, pero la escribes y aun así no desaparecen.

Y si te das cuenta, nos rodeamos de sonrisas y de carcajadas en todos lados, en los pueblos, el campo... Las ciudades. Como los rascacielos, que como bien dice su nombre, hacen cosquillas a las nubes y al azul del cielo. ¿Ves? Nos rodeamos de sonrisas.

Sonrisa cuando después de hacer el amor sientes el palpitar de su corazón y quieres dormirte escuchándolo. Sonrisa cuando das un beso inesperado a alguien cercano, cuando ves que el sol vuelve a tu vida y el invierno se va cada vez más lejos. Cuando escuchas una canción que te recuerda algo alegre. Sonrisas en todos lados, hasta en los lugares más desesperados. Pues aunque lo malo esté ganando, también está sonriendo por ganar en un juego que solo él conoce.

Sonrisas perdidas que durante toda tu vida van volviendo a ti. Sonrisas que te dejan gélido por unos segundos y te hacen después sonreír a ti también.

Sonrisas cuando sale el sol. Y hoy está nublado. Que salga el sol por donde quiera.

Querido Valentín.



" Un te quiero el 14 de febrero no retumbará más que las cosquillas que siento cuando me acaricias el mundo que has creado en mí. "

Cuenta la leyenda que Valentín era un santo del siglo III en Roma. Claudio II ,que reinaba por entonces, decidió prohibir los matrimonios entre jóvenes, pues creía que los solteros sin familia eran mejores soldados.

El santo desafió al emperador. Y celebró bodas en secreto. Cuando el emperador se enteró llamó a palacio al santo. Claudio II, mostró interés pero se lo quería quitar de preocupaciones. Así mandaron encarcelarle.

Asterius, el oficial que le fue a encarcelar le quiso dejar en ridículo y le retó a devolverle la vista a su hija ciega. Valentín aceptó y en nombre de Dios, la joven recuperó el color de la vida.

Valentín siguió preso y el débil emperador Claudio finalmente ordenó que lo martirizaran y ejecutaran el 14 de Febrero del año 270. La joven enamorada plantó entonces un almendro como señal de amor y amistad en la tumba de este santo.

Degradada la historia, ignorante es la humanidad.

Colores.



Rojo... Rojo de pasión, de amor, de sexo, de circunstancia, rojo ennegrecido, rojo confuso, rojo sangre, de herida, y de lágrimas de amor. Rojo callado, rojo joven, adolescente, rojo de rosa, y de clavel. Rojo de rojez, de manos, de miradas, de fusión, de pétalos, de complicidad, de suspiros, de clímax, rojo desvanecido, juguetón, rojo dulce, comestible, de fresa, de frambuesa, apetecible, de helado, y de granizado, de picardía, de sexo. Rojo chillón, de vestido, de uñas, de pintalabios, de violencia, y de enfermedad. Rojo multitudinario, variado, rojo de día, y de noche también. Rojo petrificado. Rojo de agresión, de puñetazo, de derrame, de dolor, de bruces, y de miedo. Rojo perdido, de chaqueta, y de abrazos... Rojo amor.

Negro, negro de muerte, de luto y resurrección, de desprecio y asco, negro de tranquilidad y de ignorancia, negro desapercibido. Negro futuro, presente o pasado, negro vida, negro de rosa, negro eterno, negro de las nubes, negro de suciedad y de guarrerías, negro de ropa, y de rimel. Negro corrido, negro de habitación, negro recién pintado, negro que mancha, que vive, y que vuelve a morir, de muerte otra vez. Negro de desconfianza, de uñas, negro de clamor... Negro como la canción, negro silenciado, negro que grita. Negro simple.

Morado, morado de amistad, y de charlas, y de besos, de abrazos, de achuchones, morado de confianza, atragantado, lisonjeado, triste, alegre, y vivaz, morado mortal y bello, muy bello morado. Morado de fuerza, de final, de comienzo y desarrollo, morado de palabras, de color, de libros, de páginas, de fieras y de poder, morado extenso, y a la vez corto. Morado de errores y perdones, de desprecios y lágrimas sinceras, de noches y de parranda. Morado burlón, acabado, y empezado, y sonriente, y de muchos morados también. Morado de flor, de lilas, y de eternidad, y de finalidad, y de bailes, tangos, vals. Morado del año, morado de vestimenta, de vestido, corsé, y medias. Morado de labios, de hipotermia, de frío, pero siempre morado. Morado de amistad.