24/08/11

En una playa...



Ahora si, por fin me sumerjo en el fabuloso mundo de las palabras, imitando a Moccia, ese autor que me tiene enamorado. Tras haberme asegurado de coger el tabaco, el móvil y el cargador de este entro a una habitación antigua. Solo hay una cama de matrimonio una silla y un armario. Tiene un aura agradable.Atravieso por la cama, botando hasta llegar a la persiana, y tiro de la cuerda, también es una persiana antigua. Saco un Lucky, fumo lentamente y el humo se esparce por mi perfil iluminado por la farola. Una habitación, solitaria. Relajado. Recuerdo en el día de hoy, olas, algas, rocas... Insolación... Sonrio divertido y recuerdo:

Entro en el reino. Las guardianas de este me dan la bienvenida, moviendo sus ramas. Una cálida bienvenida. La arena, la ardiente arena graba mis pasos por la playa.¿Cuantos pasos habrán conocido cada grano de arena?. Tarde calurosa,rojiza,agradable, placentera. Me despojo de mis pertenencias. Huelo. Es playa. Veo a esas otras guardianas, que si enfurecen te salpican a la orilla del mar, las olas, transparentes haciendo ver conchas, algas...

Sumerjo mis pies y el agua está templada, mágica.Ando adentrándome en el agua salada.Pienso y no quiero pensar. Me invaden cuestiones, pensamientos...

Paseo ahora por la orilla, con los cascos puestos. Veo extranjeros que miran mi piel quemada. Y pienso en Cris, en Raquel, en mi madre...¡Como le gusta a mi madre el mar!. Pienso en los chicos, en la plaza, en Nuria, Carol... Pienso en un detalle curioso <<¿No te gusta el rodar de las maletas en la madrugada?¿No sientes como que te vas a la playa?>>.

Suspiro,me invaden anécdotas de todo el año, y poco a poco recuerdos más y más antiguos. Me alegro.

Vuelvo a olvidar, la mente en blanco. El viento se ha llevado todos los pensamientos. Mueve las palmeras lejanas. Me inunda algo igual que el agua inunda a mis pies en la arena. Amor. Ese aspecto que nunca te abandona en la vida, haciéndote sufrir, sonreír. No te lo quitas de la cabeza y menos si lees una novela de amor adolescente. Lo bonito que sería venir aquí con Amor. Ese que aun reconozco. Ese que te hace sentir como un extraño en la noche, durmiendo a su lado, abrazando, besando. Ese amor con el que llenarte de tierra rodando los dos juntos es el más bonito. Amor. Amor nacido de los capullos de jazmines, con el que estar en el agua, abarcando sus brazos en mis hombres y sus piernas alrededor de mi cintura, en el agua. Amor, apretándote contra mí.

Despierto. ¡Qué tontería!. Tantas estrellas me han desplazado hasta el final de la playa, donde ya no hay sombrillas. Me doy cuenta que tengo 18 años, como aquella joven, Niki, sí así se llamaba. Tengo una vida por delante, miles de amigos a los que querer y por conocer, muchas playas en las que pasear, pensar, y muchos muchos amores a los que amar.

Y así en esta calurosa noche cuento en unas hojas de cuaderno prestadas por mi gran amigo Dani, lo que para mí ha sido la playa donde el agua no es lo que más te invade al adentrarte.

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