20/11/11
Puzzles, ruedas, palabras sin sentido, y dos escritores.
Publicado por
Adry
Alguien me ha confesado que somos esclavos del tiempo. Del tiempo y de la madre destino... Ellos rigen las sonrisas en los labios, las pasiones en los corazones y la tristeza en el vacío. Somos lo que somos. Somos esclavos del infinito, de los pensamientos. Somos esclavos del corazón. Esclavos, que dibujan grandes mundos en una noche despejada. Esclavos que nos envolvemos en un libro de texto, creyendo ser filósofos, creyendo pensar que no sabemos nada o que existe un mundo de ideas. Seducidos por las esencias de los grandes pensamientos adolescentes, rebeldes e inocentes empiezo este texto dedicado a dos grandes amigos.
Encontramos, lo encontramos, pero como ella dice, tan rápido como que ya se ha podido ir. Un fallo y fuera, uno menos en la lista. Es un puzzle, de millones, billones de piezas que recaudamos a lo largo de la experiencia, que nos las ceden el viento. Un puzzle o una rueda giratoria. Todo anexionado, unido hasta que el puzzle cae y la rueda se descarrila. Encontramos nuestro lugar, nuestro amor, nuestro sitio... Mantenlo. No te vallas. Juega con las sonrisas de La Muerte, echa un pulso, y sonríe que la puedes ganar con un gran esbozo.
Es fuerza, ganar a la muerte, al tiempo. Luchar contra todo aquello que te bloquea. Diamantes amarillos en la luz. Que resaltan. Como tú. Ahora si, hoy tengo fuerzas para vencer a eso, sea lo que sea. Me convertiré en una cenicienta eterna, una cenicienta que no perderá su zapato, en una manecilla del reloj girando como me dé la gana.
Desfloré la rosa de la vida, lo hice como quise y sé que esa rosa nunca se marchitó aunque lo pareciese. Podría haberse perdido entre un jardín de rosas. Pero nunca una rosa fue tan bonita. Llegué al placer máximo, eyaculé sobre la tristeza y me reí de ella, escupí sobre el tiempo y al ver que no fue suficiente le dije algo como: " Tú no vives, solo giras. Yo vivo, giro, y sonrío. ".
Vive cada minuto como si cada uno de ellos fuese el último, hazlo largo, haz que ese minuto no pierda el zapato de cristal, que no se quede esperando a su cenicienta. Revive una infancia, una niñez. Pero hazlo. Juega con las caricias de Narciso reflejado en su río. Haz que no exista un puzzle. Haz que existan miles y miles de puzzles y que con cada uno logres el clímax máximo de haber podido escribir lo bien que te sentiste al saber lo que cada uno significa.
A Laura y Carlos. Gracias por motivarme.
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