17/12/11

El puente.



" Sonríe, busca tu razón por sonreír, sácale un OK al problema y sonríe, y deja a los demás todo el trabajo, que se pregunten ¿por qué?."

Sigue lloviendo. El viento se lleva con él pelos alborotados, esos pelos que nunca puedo colocar. Y ahí estoy parado, mirando de frente un trayecto que parece seguro. Lo veo tal y como es, seguro. Y aun reflexiono hasta que el viento y sus susurros fríos me hacen coger un poco de carrerilla. Ya había cruzado este puente antes. Pero me dío miedo y nunca lo he vuelto a cruzar. Hoy a un par de meses después de cruzarlo he obtenido el valor y allá voy.

Y paseo tranquila. Con mis botas que no se calan de lluvia. Con mi chaqueta que siempre me ha ayudado, es la que más abriga y la que siempre me acompaña ultimamente. Y me pierdo con la estructura del puente. Como aquella vez la lluvia no me importa, es ajena al placer de las bocanadas de aire que entre sus torres corre. Definitivamente no sé como pude estar este tiempo sin pasar por aquí, me gusta y lo atravesaré completo. Su nombre y las miradas que puede cruzar con él son unicas. Y veo el Thames bajo mis pies y veo lo bajo que está. Inexplicable. Recuerdo otra vez esas miradas. Y me lleno de pasión. Y sonrío aun más. Y no siento tanta felicidad. Y son pequeños detalles. Me imagino películas, y sensaciones nuevas. Innovación. Detalles que envuelven a una joven a ser una mujer, con orgullo, placer...

Y aun sienta que se tambalea, creo estar en el sitio más seguro del planeta. Estas dos torres me abrazan y a medida que sigo avanzando, creo que no me sueltan. Y se tambalea, sigue tambaleandose pero no puedo soltar la barandilla, es imposible soltarla. Lo curioso es que en este tiempo, el puente no se ha abierto para dar paso a algunos barcos que lo necesitan. No me ha cortado el paso para nada. Es aun mejor que la otra vez entonces. Pero llega un tramo en el que ya no hay barandilla y si miro hacía atrás me mareo. Un tramo lleno de incógnitas de preguntas perdidas con y sin respuesta. Sin que pueda ver esas dos torres y aun sintiendo pasión, no hay miradas. Ya no veo un río debajo de mí. Me siento perdida, sin saber que hacer, adonde agarrarme, me abraza mi chaqueta, pero el pelo vuelve a ser reblede, aun hace más viento y yo no sé donde estoy. No veo más alla de unas baldosas.

Como incognita el lugar, como sensación el frío. Con apoyo, la cahqueta. Y ya no quiero marearme. Y al girarme veo que si, lo he atravesado por completo, sola o no me da igual, lo he atravesado y ya no tengo barandilla porque el puente se ha acabado, estoy en el final.

Y aun así puedo sonreir, me cuesta pero solo con saber que he atravesado el puente yo sola, me alegro porque sé que habrá más puentes en mi vida.

Pero aun queda algo que me desvela la noche siguiente. Me veo entre la niebla, en principio cruzando el mismo puente, luego me veo desde arriba lo inferior que estoy y finalmente antes de despertarme, me brilla la sonrisa y la seguridad en la cara mientras me seco lágrimas que no sé de donde han salido. El puente se disipa entre la niebla. En mi trayecto ya no hay niebla.

Te quiero. Sonríe y deja que el mundo se pregunte por qué.

1 Comentarios:

  1. Sí señor. Cada día sorprendes más ;)

    ResponderSuprimir

Radio... De vez en cuando...