31/12/11

De Ayer y Hoy ( La Noche en el País de las Maravillas ).



Cuando ya te has levantado y ves el color del cielo y notas que es el típico día raro.<< Que dolor de cabeza >>. Envuelto aun en tus sábanas no quieres abandonar tu rinconcito e intentas recordar todo lo de anoche. Y lo ves, ahí plantado. Dos mil doce. Que rápido ha pasado...

Recuerdo, como después de la cena lleno Anne y José y dieron las campanadas. Todo tranquilo. Y una vez salir de allí fue caer en la madriguera. El coche recorría las autopistas llenas de coches. Allí, allá. todos íbamos a un mismo lugar. Al País de las Maravillas. Todos caíamos en ese agujero unos más felices que otros...

Y llegas con tus amigos, ya estás. Has caído al revés y das dos besos a cada uno, todos con el saludo del año nuevo. Sonríes, forzosamente y saludas a quien no quieras saludar, y tras ello tu camino en el País de las Maravillas se abre paso. Fumas, bebes y estás con ellos. La música hace incisión en bailes que te hacen recordar algún momento de lo que ya no vives. ya has entrado en un nuevo sueño... Y quién sabe si el dos mil once no fue sueño también, pues sueño dentro de otro sueño...

Y miras a todos lados, buscas algo para apoyarte, no, no es que has bebido demasiado, es que se necesitan de pilares hasta para caminar en los sueños. Y ves pelos de todos los colores, una Alicia, un Tweedle, una reina, pero esa melena morena y ese pelo castaño se distinguen a demasiada distancia. Bailan y se ríen, y se miran, y parecen pareja, y lo son, una pareja de hermanas, y se inundan de risas, se abrazan se apoyan una con la otra, no se mantienen de las carcajadas que mantienen. Y se abrazan nuevamente, y se dicen algo al oído. Y sonrío. al fin y al cabo ellas mantienen este País de las Maravillas y hacen que ,en cambio como con Nunca-Jamás que al crecer lo olvidas, este le mantienes porque tienes a ellas. Que al tenerlas, vives un sueño. En ocasiones solo y en ocasiones arropado de cariño.

¿Qué es Nochevieja que otra noche más en la que acabas borracho, con tus amigos saltando?. Pues te explico que, si estás con quien tu quieres estar, no es solo una simple noche noche más, sino que es un sueño que siempre cambia, siempre distinto con algo que nos gusta diferente al anterior. Es pasear por un jardín, y ver fumar a una oruga, y ser grande, y luego pequeño, y al fin y al cabo tú, y un sombrerero, una liebre, una reina cabezona, y juegos y más juegos. Todos tienen algo que destaca y que les hace ser distintos unos de los otros, esencias también.

Es, el País de las Maravillas, mantenido por la fuerza, la unión de algo, una alianza que ni al perder la cabeza olvidas, fuerte, resistente.

Ya cuando lees tu texto, comparas, y sigues recordando tantos detalles de la noche que se pueden escapar que vuelves y te sumerges, una, y otra, y otra vez más allí. Sin querer parar. sin querer olvidar el año que se forjó, se creó el País de las Maravillas.

Gracias ALIANZA.
Gracias KOMUNA.
Vosotr@s creáis ese País de las Maravillas.

30/12/11

La Fuerza del Tiempo (Prólogo de "De Ayer y Hoy").



" Id como una plaga contra las tristezas de una noche sonriente. "

No, aun no estamos en año nuevo, pero quiero hacer incisión en este día tan extraño, cuando ya es tan tarde y tan temprano a la vez. Cuando un año ya pasado es un año que termina y a su vez el año que termina es un año que vuelve a empezar.

Nunca sabemos como reaccionar, como tenemos que actuar ante momento de tanto nerviosismo, pero a lo largo de los días lo piensas y esos momentos los ves una tontería, cuando estás escuchando los cuartos, hinchado de comer, con el cinturón desabrochado a un agujero.

Y es ahí cuando comes 12 uvas con o sin deseo, con o sin amigos, con o sin amor. Las campanadas retumban en la televisión y Ramón García no está para tranquilizarte... Es el momento...

Cuando tenías pensado el balance se hace sin querer y piensas en todos aquellos que te acompañan, te acompañaron en este año lleno de ilusiones, sonrisas, éxitos, lloreras... Que por muchos años que pasen, ninguno será tanto como este, tan claro, y tan oscuro, tan blanco y negro, tan feliz...

Y si echas de menos a alguien que no está sentado a tu lado, lloras, pero lloras simplemente porque una uva se queda sin deseo, sin ese deseo para que vaya todo bien con esa persona, sin ese deseo para que puedas abrazarla. Entiendes tantas cosas cuando oyes tantas campanadas a lo largo del tiempo...

Cuando crees que no entra, y te ríes, te atragantas, un año más. Aun te tiemblan los pies con la sexta campanada. Y si tienes un poquitín de tiempo recuerdas hará un año, como repetiste doce uvas, con la familia, con amigos... Te envuelves, como siempre. Te excitas, sonríes, te atragantas, y no puedes evitar esbozar esa sonrisa, y mirar a tu madre, y ver sus ojos, y pensar como quieres a tu padre, y a tus abuelos, y a tus tíos, y como crecen tus primos... Y pasan las campanadas, y también lloras tu porque no siempre puedes hacer una quedada así...

Llenemos una copa de sidra, como se hace aquí en España, y levantémonos todos extendamos con la mano nuestra copa y brindemos porque vivimos un año más. Porque aun rebozamos salud y felicidad. Brindemos porque puede mirar a todos mis amigos con un poco de felicidad de aguantar tantos años, porque puedo ver a mis amigos y ver que aquell@s que lloraban en su día en una vieja catedral, con los que discutiste en su día escuchando Monica Naranjo, con los que perdiste horas y horas sentados en una plaza y con los que fuiste maestro y aprendiz, hoy están a tu lado. Brindemos por nuestra hermosa amistad.

17/12/11

El puente.



" Sonríe, busca tu razón por sonreír, sácale un OK al problema y sonríe, y deja a los demás todo el trabajo, que se pregunten ¿por qué?."

Sigue lloviendo. El viento se lleva con él pelos alborotados, esos pelos que nunca puedo colocar. Y ahí estoy parado, mirando de frente un trayecto que parece seguro. Lo veo tal y como es, seguro. Y aun reflexiono hasta que el viento y sus susurros fríos me hacen coger un poco de carrerilla. Ya había cruzado este puente antes. Pero me dío miedo y nunca lo he vuelto a cruzar. Hoy a un par de meses después de cruzarlo he obtenido el valor y allá voy.

Y paseo tranquila. Con mis botas que no se calan de lluvia. Con mi chaqueta que siempre me ha ayudado, es la que más abriga y la que siempre me acompaña ultimamente. Y me pierdo con la estructura del puente. Como aquella vez la lluvia no me importa, es ajena al placer de las bocanadas de aire que entre sus torres corre. Definitivamente no sé como pude estar este tiempo sin pasar por aquí, me gusta y lo atravesaré completo. Su nombre y las miradas que puede cruzar con él son unicas. Y veo el Thames bajo mis pies y veo lo bajo que está. Inexplicable. Recuerdo otra vez esas miradas. Y me lleno de pasión. Y sonrío aun más. Y no siento tanta felicidad. Y son pequeños detalles. Me imagino películas, y sensaciones nuevas. Innovación. Detalles que envuelven a una joven a ser una mujer, con orgullo, placer...

Y aun sienta que se tambalea, creo estar en el sitio más seguro del planeta. Estas dos torres me abrazan y a medida que sigo avanzando, creo que no me sueltan. Y se tambalea, sigue tambaleandose pero no puedo soltar la barandilla, es imposible soltarla. Lo curioso es que en este tiempo, el puente no se ha abierto para dar paso a algunos barcos que lo necesitan. No me ha cortado el paso para nada. Es aun mejor que la otra vez entonces. Pero llega un tramo en el que ya no hay barandilla y si miro hacía atrás me mareo. Un tramo lleno de incógnitas de preguntas perdidas con y sin respuesta. Sin que pueda ver esas dos torres y aun sintiendo pasión, no hay miradas. Ya no veo un río debajo de mí. Me siento perdida, sin saber que hacer, adonde agarrarme, me abraza mi chaqueta, pero el pelo vuelve a ser reblede, aun hace más viento y yo no sé donde estoy. No veo más alla de unas baldosas.

Como incognita el lugar, como sensación el frío. Con apoyo, la cahqueta. Y ya no quiero marearme. Y al girarme veo que si, lo he atravesado por completo, sola o no me da igual, lo he atravesado y ya no tengo barandilla porque el puente se ha acabado, estoy en el final.

Y aun así puedo sonreir, me cuesta pero solo con saber que he atravesado el puente yo sola, me alegro porque sé que habrá más puentes en mi vida.

Pero aun queda algo que me desvela la noche siguiente. Me veo entre la niebla, en principio cruzando el mismo puente, luego me veo desde arriba lo inferior que estoy y finalmente antes de despertarme, me brilla la sonrisa y la seguridad en la cara mientras me seco lágrimas que no sé de donde han salido. El puente se disipa entre la niebla. En mi trayecto ya no hay niebla.

Te quiero. Sonríe y deja que el mundo se pregunte por qué.

Buenos días Princesa.



" Llora si crees que el mundo se cae por encima de tus ojos y no lo puedes sujetar. No llores si eres la columna de uno de los mundos que te rodean."

Tener miedo no significa ser un cobarde. Al revés, significa tener un corazón que late con fuerza y siente con verdadero amor. Si se va un amor, llora. Nunca lo contengas. Que la niebla de tus caminos te haga mostrar que eres fuerte no significa que no llores. Yo, tú y todos lloran. Anda despacio y con cautela, pero no dejes de andar. Pasea despacio si no quieres caminar, pasea rápido si tienes que gritarle al mundo que estás feliz.

Cuando cerramos los ojos, soñamos y a veces soñamos algo que nos hace tener miedo. Cerramos los ojos a lo oscuro, a nuestros sueños, nuestras inquietudes se hacen reales en dimensiones paralelas a las dimensiones perpendiculares. Y no sabemos, no pensamos, solo vemos como ocurre. Y soñamos. Sueño dentro de otro sueño. Y así se nos hace más difícil volver a la realidad.

Nos gusta despertar con una frase, algo bonito. Que se grite. Me gustaría despertarte, y haberte despertado todos tus días con un <<¡Buenos días Princesa!>>. Me gustaría ser parte de tu sueño, de un sueño sin miedo. Donde la tristeza nos oiga poco y me puedas susurrar lo mucho que me quieres, y yo que me quiero casar contigo. Como lo hacíamos antes. ¿Recuerdas?. Nací tarde o tu demasiado pronto. Pero quiero casarme contigo y para siempre fortalecer el mito de Edipo.

Quiero llevarte por encima de las nubes, volver a ser un niño y cogidos de la mano, incrustarnos en la ceguera de las nubes donde no halla un mundo más que el color blanco y sus derivados grises.

Joder. Ni si quiera sé si te vas y ya creo que yo tengo que hacer las maletas.

Quiero que llegue el amanecer. Un nuevo día y te encuentre en la cama con una sonrisa, y poder susurrarte dándote el desayuno...<< Buenos días Princesa. >>. Un nuevo día en el que esta inquietud desaparezca y todos esbocemos una sonrisa amplia, como la que esbozamos cuando abrazamos palmeras, o miramos un cielo despejado tras haber caído un gran diluvio.

Quiero que llegue el amanecer y dejar de llorar.

Nombres, miradas y vidas ajenas a la vida.



" Solo hace falta salir a pasear tú solo por el parque, por plazas de tu pueblo, o por extraviados sitios para ver las mentes más solitarias. Que llueva y verás las miradas más infinitas de las personas. Personas que no saben adonde mirar."

Quédate en ese banco donde siempre te has querido sentar y nunca has tenido tiempo. Quédate sentado y paraliza tu mundo en un momento mirando a tu alrededor... Y ves a un anciano que está sentado enfrente, en un banco similar al tuyo. El anciano solo mira al suelo. El típico anciano que da de comer a patos. Pero no hay patos. Hay cisnes que disfrutan de su juventud en los columpios, en el tobogán. Que sonríen sin dificultad alguna y que si lloran es por una caída tonta. El anciano levanta la mirada y con un arqueo de cejas te dedica la mejor sonrisa de la tarde y tras ella se levanta y decidido se va. Se va con el destino, a su casa, a besar a su mujer o quien sabe, a besar a sus nietos. Quién sabe.

Puedes subir a un autobús y ver a una mujer llorando e imaginarte las lejanas razones por las que llora. Imagina.

Ahora sigue caminando y verás a las mamas llevando un carrito con un bebe que duerme plácidamente. Pegando un pequeño pescozón a un pequeño que ha cruzado la calle sin mirar. Pero en cuanto el pequeño llora, la mamá se agacha y le mira a los ojos y le dice sin hablar que todo lo hace por él. Y sigues paseando con una canción en el bolsillo, en ese reproductor de capacidad evolucionada. Y llegas a otra plaza.

Vuelves a sentarte en un banco amarillo, y ves a una pareja , iluminada por la farola, que pasea a su mascota agarrados de la mano y besándose de vez en cuando. Y ves a un adolescente allí no tan lejos también sentado. << Un joven anciano >>. Empieza a llover con fuerza y ves que el joven se queda parado. Os mojáis. Y te mira, y se imagina cualquier de tus pensamientos. Y te imaginas que imagina. Y te sonríe. No tanto como el anciano, pero te sonríe. Y se levanta. Y empieza a correr con la lluvia empapándole. ¿Y sabes lo que creo?. Creo que ese chaval va con valentía a contarle a sus padres que quiere a Daniel, Jose o a Jorge... Que quiere a un chico. Creo que tu le has dado esa valentía pudiéndole mirar fijamente. No le has mirado mal. Solo con extrañeza y punto. Le has mirado. Él necesitaba una mirada de apoyo. Y por algún casual también imaginas el abrazo que le da su madre esa misma noche y la sonrisa de su padre.

Súbete al metro y mira fijamente a todo, todo tu alrededor. Deja que se crucen esas miradas de extrañeza, de atracción, de complicidad... Nunca dejarás de ver ese tipo de miradas que buenas o malas aportarán algo en tu vida. Aunque no te des cuenta. Que te dicen si tienes una mancha, si le has gustado a alguien, si esta noche llegarás al clímax, si tienes un nuevo amigo...

Y aun en el metro, ves a alguien que no conoces de nada, que no te aporta nada con sus miradas, que no te gusta. Y le sonríes y te aparta la mirada. Pero no te preocupes porque en primer lugar, nunca sabes quien se puede enamorar de tu sonrisa, y en segundo, no sabes si esa persona en un futuro lejano o nó puede llegar a ser un Daniel, Jose, Jorge, Cris, Raquel, Lorena, Nuria, Beatriz, Miriam, Aroa, Irene, Carolina......

Réquiem. (The Réquiem 2)



"Requiem: Del latín, descanso. Obra o conjunto de obras para ser interpretadas en un funeral."

Estos golpes que escuchas, los escuchas tras encerrarte en una caja de madera de pino de una medición algo más grande y un poco más ancha que tú. Es alguien que desde fuera te echa de menos. Te quiere coger de la mano, o quizás quiere besarte como puede besar una madre a un hijo o viceversa. Es un alguien que nunca verás la cara, nunca saldrás de aquí. Nunca sabrás quien te extraña ahora que te has ido.

¿Muere el alma, y el alma encerrada, al morir la jaula?. Que muera lo que tenga que morir. Que muera pero que no se valla. Que no se encierre. Que no hulla. Que no se escape.

Caladas me matan. De que mueres sino de algo próximo a matarte. Un asesino se aproxima. Un pirata te cuestiona del miedo a la muerte. Conoces a un hombre misterioso, atractivo y después sabes que es quien te acompañará a otro sitio. Prepara tu hueco. Haz un sitio entre tus pensamientos para las prioridades antes de irte.

Aun no te eleves. Queda un poco más. Ama como quieras amar, grita lo fuerte que quieras gritar... Haz lo que tengas que hacer. Prepara ese alma, para destituirla por ese ente verdadero que lleva años encerrado o incluso días, minutos u horas. Aun no cierres los ojos. No estás preparado.

Conoce a esa mujer de pelo negro y fracciones pálidas, de manos finas y piel suave, de ojos intensos y sonrisa envolvente, de olor desconocido y pies invisibles, de vestimentas oscuras y maquillaje perfecto. Que bella es. Quiero amarla, besarla, tocarla, quiero cogerla de la mano y acompañarla valla a donde valla. Quiero ir con ella. No me obliga. Solo duermo. Y ya liberas al ente. Ya es libre para hacer lo que quiera. Ya no tienes nada que hacer. Se liberó de ese cuerpo y ese custodio que no le dejaban salir.

Y así, aun dentro del ataúd, el alma ha sido liberada y no quiere abandonar lo que para ella ha sido su hogar durante todo este tiempo. No quiere abandonar el cuerpo, la jaula. Al fin y al cabo ¿Donde irá?. Querida extraviada en el mundo de cuerpos materiales. Viendo ser enjaulados a los suyos. No puede cerrar los ojos y morir junto al cuerpo. Solo ve oscuridad. Ve como el lugar donde vivió ahora es quien es encerrado y destrozado por el paso del tiempo convirtiendo en polvo todos los huesos, todos los órganos...

Solo oye una canción de fondo. En latín. Preciosa. Una despedida. Un adiós. Un hasta pronto. Una ida. Sin un regreso. Un descanso. Cierra los ojos.

Fue, es, y será para siempre tu réquiem.

" Todo cambia - Mercedes Sosa "



Lo ignoraba... Pero ahí seguía.

" Una vaga noticia. Miradas extrañas. Mirarte en el espejo. Intentar superar el miedo. Un miedo intenso. Un quizá. Una sonrisa aun escondida. Una lágrima que no sabe que hacer. Un sentimiento que invade. Una mancha. La mujer que mira. Una metáfora. Una pregunta. Un análisis. Un resultado. La incertidumbre. El callar. El miedo. La soledad. La mala suerte. La pared. La oscuridad del cuarto. Los pensamientos revolucionados. Una vida normal. La preocupación. De nuevo, la incertidumbre. Palabras calladas. Que no dicen nada. "

Ahí va ella, fuerte y segura, llorando inconsolablemente, sin poder hacer nada porque no ve una salida, metiéndose en el mar. Solo ve que puede superar esos miedos, y finalmente que sea lo que Dios quiera. Queda la incertidumbre, ahora solo queda rezar, esperar...