11/01/12

Marta, Sebas, Guille y los demás.



" Todo orden tiende a un desorden. Toda soledad tiende estrechar la mano y presentarte. "

Isabel coge un autobús por la mañana para irse a Madrid. Tiene planes hechos para esta noche. Está feliz y ni un tropiezo con uno de los pasajeros cambia su sonrisa. Nadie que la vea cambiaría su bonita sonrisa de felicidad. Va a ver a su hermano y a mucha gente más... ¡Qué vergüenza joder!. El trayecto es largo, de Sevilla a Madrid... Menos mal que echó su DS en la maleta y se entretiene. Pero antes se percata de lo rápido que va el bus, y de lo rápido que ha ido todo en ese año. Quien le diría que después de un año tendría que viajar a Madrid, su ciudad natal. Saca unos cascos, frunce el ceño, están enredados y como una loca empieza a hablar entre dientes.

Carlos corre a la peluquería, cogió tan pronto su cita, que hoy dormía tranquilamente entre sábanas suaves. Presumido siempre. Llega tarde, como cierto conejo de un cuento. Y saluda a Yoli, su peluquera, y la da dos besos porque hace mucho que no se veían. Porque son buenas amigas. Y se cuentan sobre lo estresado que será el día y lo divertida que será la noche. Y se cuentan, y como los amigos verdaderos se cuentan anécdotas divertidas. Y de como están los padres, de sus hermanos. Que Isabel viene hoy, viene a quedarse hasta después de reyes. Somos jóvenes aun, divirtámonos.

Subo al autobús. Estoy que no entro en mi misma. Me levanté muy pronto y lo dejé todo preparado para Daniel. Que año más bonito a su lado. Todo fue como quisimos los dos juntos. Y nos conocimos de pequeños "Marta y Daniel". Y me tropiezo con un pasajero que me pide disculpas sonriendo. Dejo la maleta arriba, y arrancamos. Madrid allí voy. Y el pasajero con quien que me crucé se pone los cascos hablando entre dientes y juega inteligente a una maquina de estas nuevas. Y recibo un SMS, él, se ha levantado. Le respondo. Y mira por la ventana, y que lento va el bus ¿no?. Y me imagino que estará haciendo ahora mismo. Como le quiero. Me dijo hace tiempo que hoy me esperaba una sorpresa. Pobre, su sexto sentido le engaña. Pero le quiero. Abro mi carpeta y estamos los dos, en la Torre del Oro, juntos, bohemios...

Sebas se marea en el avión. Hace un tiempo cogía los aviones con tal naturalidad. Ahora no. Ahora enciende su portátil y se pone música relajada. Y entra en "Blogspot" ha ver escritos varios. Le gusta un blog, de sueños, de un joven que se pierde en la imaginación. Y algunas cosas le hacen gracia, y se ríe, y se pierde con el joven desconocido en su juventud. Y se siente personificado por un escrito de fin de año de una tal Marta, Sebas, Guille y los demás... Y ya puede mirar tranquilo por encima de las nubes. Que ligeras, como me gustaría ser una nube. O volar como los pájaros, o ayudar a levantar un pájaro que no puede volar. Y volar y volar, levantar el vuelo, y llorar de emoción, sentirse como un ángel. Y hacer como este chaval, hacer volver mi corazón que un día me robaron en mi juventud, y bailar con el mar, como lo hacen las olas, dejar que el viento se lleve mis pensamientos.

Guille recoge a Sebas en Barajas, se dan un abrazo y no se sueltan. Son amigos. Y se cuentan todo, un año después han adelgazado, engordado, se han enamorado, pero son amigos. Y se pierden entre los pasillos poblados de gente. Y notan como aun la distancia los ha separado la esencia de su unión no se ha disipado. En el coche aun siguen riéndose con bromas mutuas. Y llevan a casa de Carlos, y se saludan este, el viajero, y el bromista. Y recuerdan lo que era su piso. Un piso para cuatro amigos. Y que fiestas se montaban, y como se lo pasaban todos juntos, que de sonrisas y que de discusiones habían pasado. Como Isabel les echaba broncas por tanta juerga y luego se unía... Y se van los 3 a por la comida de nochevieja dejando bajo el felpudo la llave. Locos, extrovertidos, alegres se pierden por el mediodía de Madrid.

Que torpe, Isabel se ha perdido en Mendez Álvaro, no sabe donde ir, tiene que ver a Daniel. Podríamos haber venido juntos... Y le encuentra. ¡Es Daniel!. No ha cambiado nada, desde el último verano. Y los dos juntos hablan, se motivan. Locos por conocerse un poco más después de unos meses. Y Daniel extiende la mano hacia arriba y con la otra pone dedos en una posición para silbar.

Marta se pierde también en Mendez Álvaro, todos han salido corriendo y yo solo sé que alguien me espera aquí con un letrero que ponga mi nombre. Y me silban y... ¡Qué sorpresa! Es Daniel con la chica que jugaba a la DS a mi lado. Y beso a Daniel y le digo lo estúpido que es. Y me presento, y es la hermana de Carlos, Marta. Y nos vamos.

Cuando llegamos tras llamar, y llamar nadie nos contesta. Estamos en un portal. Y Isabel melancólica, nos echa una mano diciéndonos lo que hacían en su familia con las llaves. Y la saca debajo del felpudo. Todo hecho. El piso. Y dejar las maletas, y ver la decoración. Marta lo ve todo igual, el olor de su hermano. Un "toque" al móvil. Y ya entran por la puerta, y todos los ojos se iluminan. Todos con sorpresa se presentan. Yo vergonzosa me pego a mi hermano Carlos, le cojo por la cintura y nos miramos como siempre nos mirábamos en nochevieja, felices. Pero esta vez felices de estar otra vez juntos. Y Marta, Sebas y Guille nos "cortan el rollo" para preparar todo para esta noche.

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